Preocupantes las señales de AMLO: The Economist

Considera la revista británica que el presidente electo de México “tiene malas ideas”. Se votó por él por desesperación

The Economist considera que AMLO tiene malas ideas y peores planes
Escrito por: Isaac Luna Nov. 30, 2018, 11:51 a.m. Economía

A un día de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tome posesión como nuevo presidente de México, la influyente revista británica The Economist, considera que el nuevo gobernante tiene malas ideas.

La publicación, que es consultada por los más importantes tomadores de decisiones en el mundo, señala que un punto grave es la consulta pública que frenó el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en Texcoco, que “evita la expansión de los vínculos entre México y el mundo exterior”, además de que esta política de AMLO “ilustra tanto su mentalidad como sus métodos”. Destacó que “los augurios de su mandato de seis años ya parecen preocupantes”.

 “El efecto AMLO” provocó una caída pronunciada de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y esto generó incertidumbre en los inversionistas.

The Economist señala que los mexicanos eligieron a López Obrador “por desesperación” ante las diversas problemáticas que enfrenta el país, como la violencia y la pobreza, y vieron en el exjefe capitalino “un posible salvador”.

“Él fulmina contra la clase gobernante tecnocrática. Vuela con ahínco a la clase económica y ha puesto a la venta el avión presidencial. Él jura elevar a los necesitados, frenar el crimen y aplastar la corrupción. Pero lo está haciendo al revés” señala la prestigiada revista.

The Economist destaca que AMLO antes de ser presidente, optó por la inviabilidad del nuevo aeropuerto en Santa Lucía y califica la consulta que se realizó para ello como “una farsa” que afectó a los mercados accionarios y al peso.

Antes de ser presidente, AMLO ha dañado a la economía, asegura The Economist.

Los planes del nuevo presidente para combatir la corrupción y el crimen son “contraproducentes” y “alarmantes”.

La propuesta de limitar el salario de los servidores públicos, expulsará al talento del gobierno y “aumentará la tentación de aceptar sobornos entre los que se quedan”.

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